// Om Guru Om //
Existe una sabiduría ancestral que ha viajado por más de siete mil años desde los Himalayas hasta nuestros corazones.
Es la ciencia de la palabra, del sonido y de la vibración: una medicina sutil que no se toma con el cuerpo, sino con el alma.
Los antiguos sabios de la India, los Rishis, en estados de meditación profunda, escucharon los sonidos del universo. No con los oídos, sino con el corazón despierto. Descubrieron que el cosmos vibra, y que esa misma vibración vive también en nosotros. Cada célula, cada pensamiento, cada emoción… todo es vibración.
El cuerpo humano no es solo carne y hueso. Está compuesto por cinco cuerpos: físico, energético, mental, emocional y espiritual. Cada uno vibra en una frecuencia distinta, más sutil que la anterior. Y los mantras —esas palabras sagradas que repetimos con devoción— tienen el poder de tocar cada uno de esos cuerpos, limpiarlos, armonizarlos y despertar su luz.
Cuando pronunciamos un mantra, la lengua, los dientes, la boca y el aliento se convierten en instrumentos de sanación. Las vibraciones que generamos no solo recorren nuestros canales energéticos nadis, sino que también activan nuestras glándulas, liberando hormonas que equilibran cuerpo, mente y espíritu. Es como si cada repetición fuera una caricia para el alma.
El universo entero fue creado por una vibración primordial.
Los sabios la llamaron Spanda: el pulso divino que sostiene todo lo que existe. Y esa vibración no está lejos. Pulsa dentro de ti. El mantra es el puente que nos lleva a esa fuente.
Mantra significa liberación de la mente. Es una invocación sagrada, una palabra viva que protege, purifica y transforma. Cuando un mantra es entregado por un Maestro iluminado, lleva consigo el poder de su realización. Es como recibir una semilla que ya ha florecido en otros corazones, lista para germinar en el nuestro.
En el camino del Mantra Yoga, existen tres formas de practicar:
- Baikhari: cantar en voz alta, para despejar la mente y preparar el terreno.
- Upanshu: cantar en voz baja, como un susurro íntimo entre tú y lo divino.
- Manasic: repetir el mantra en silencio, dentro de ti, como un río que fluye sin ruido.
Cada forma tiene su belleza, y todas nos llevan al mismo destino: la paz interior, la expansión de la conciencia y la unión con lo sagrado.
El mantra || OM NAMAH SHIVAYA || es un mantra vivo (Chaitanya mantra), otorgado por el Guru a su discípulo, el mantra por el cual seres excepcionales han alcanzado la perfección
Al cantar este mantra los 5 elementos del cuerpo que tambien existen en el universo son purificados, cada silaba corresponde a un elemento.
OM – Sonido primordial
Na – Elemento Tierra
Ma – Elemento Agua
Shi – Elemento Fuego
Va – Elemento Aire
Ya – Elemento Ether
Significa: «Me inclino ante mi Ser Superior»
|| Om Namah Shivaya || es la forma en que Dios se manifiesta en el nombre.
El Guru esta presente y vivo con el mantra. Repetir el mantra con devoción aumenta el amor por la Sadhana y por el Guru.
Nos da la experiencia de lo divino. Debemos tomar el mantra como la forma perceptible de Dios y repetirlo con Fé y sinceridad total.
El mantra tiene la capacidad de proteger a quien que lo repite y es un regalo bendito de un Siddha Guru, un maestro perfeccionado.
El mantra es el vehiculo de la (Shakti) la energia femenina de la divinidad y la Gracia del Guru que penetran en tu corazón,
Otro Mantra primordial en nuestro camino es el mantra semilla:
|| Aum Shree Gurubhyo Namah ||
Es un mantra semilla, un mantra de la Luz.
– Aum, es el Sonido primordial, Lo masculino
– Shree, Santísimo, Pristino, puro, abundante, Lakshmi, lo femenino
– Gurubhyo, lo que se lleva la obscuridad, lo que ilumina
– Namah, en nombre de
Significa “Me inclino ante el nombre de Eso, el sonido Santísimo de la Luz que se lleva la obscuridad y que ilumina”
Mantras como || Om namah Shivaya || o || Aum Shree Gurubhyo Namah || no son solo palabras. Son llaves que abren puertas invisibles. Son cantos vibracionales que nos recuerdan que somos luz, que somos parte del todo, que la oscuridad puede disolverse con una sola vibración de amor.
Este conocimiento no se aprende solo con la mente. Se vive. Se respira. Se canta. Se honra.